Esta y otras preguntas relacionadas al tema, las hemos escuchado en algún momento, y es pronta la respuesta de algunas personas para salir del atolladero nombrando un libro que durante sus estudios se vieron obligados a leer.

Una de las primeras cosas que gozamos cuando niños es escuchar historias plagadas de aventuras extraordinarias, después, aprendemos a narrarlas con enorme imaginación. Hay un vínculo mágico entre la literatura y la vida misma. Cuando el autor de un libro posee el arte de narrar historias, es cuando la lectura nos hace sentido e iniciamos un camino de la mano del o los personajes viviendo situaciones únicas.

El hábito de la lectura no es más que una decisión personal que cubre diversas expectativas según la etapa de vida en la que nos encontramos. Leer funciona para obtener un conocimiento, para entretener, descansar o simplemente gozar como cuando éramos pequeños.

Son muchas las justificaciones para no leer: me da sueño, es muy aburrido, me mareo si leo en el transporte, no me formaron el hábito o… la más común ¨no tengo tiempo¨. Sucede que preferimos engañarnos a nosotros mismos que aceptar el poco interés a la cultura; así que, ocupamos nuestro tiempo libre en actividades que van a remunerarnos beneficios tangibles, aunque tengamos solucionada nuestra vida cotidiana.

Cada autor tiene una particular manera de narrar historias, unos en forma ágil y divertida, otros mediante contenidos profundos, y los más con fantasías desbordadas abarcando también temas diversos: históricos, románticos, policíacos, etc., etc.

Leer es como tomar café, hay quienes lo prefieren con azúcar, con leche, o solo; descafeinado o normal, ligero o fuerte. ¿Cómo saber cuál prefiero?, tengo que probarlos y escoger. Así mismo, yo puedo recomendarte un libro, pero tú, sólo tú puedes saber cuál es el género que te va a llevar verdaderamente a disfrutar la lectura. Prueba, lee, escoge; te invito a vivir un poema, una novela, una biografía, un cuento. Siempre hay tiempo para aprender y gozar, siempre hay tiempo para soñar; es el momento en que la mente baja la guardia y los muros son lo bastante delgados para atisbar el otro lado de donde estamos parados, vidas, costumbres y valores diferentes. La lectura convierte nuestra mente en un caleidoscopio de colores que nos lleva a profundidades para hacernos surgir intensamente humanos cargados de horas robadas a nuestra propia realidad.

Es tiempo de ir al encuentro de esta pasión cargada de mitos. ¡Leer es descubrirte!